¿Te has preguntado por qué es más fácil comprar un móvil nuevo que cambiarle la batería? La mayoría de las grandes compañías tecnológicas impulsa ese modelo de consumo: que tires la tecnología que aún podría funcionar perfectamente para que compres la última “gran novedad”. Y ¿sabes qué? No tiene por qué ser así. El movimiento Right to Repair (Derecho a Reparar) defiende nuestro derecho a darle más tiempo de vida a nuestros dispositivos y le planta cara a la fast tech.
¿Qué es Right to Repair?
Right to Repair es un movimiento que lucha para que tanto consumidores como talleres independientes puedan acceder a la información, piezas y herramientas necesarias para arreglar los dispositivos. Pero para que nuestros productos duren más deben estar diseñados para durar. Deben ser reparables y capaces de funcionar a lo largo del tiempo, sin actualizaciones de fábrica que los dejen obsoletos.
Este movimiento defiende nuestro derecho a reparar, el cual viene siendo bloqueado por los grandes fabricantes, que prefieren que compremos nuevos dispositivos antes de seguir usando los que ya tenemos. Este impulso a la sobreproducción y el sobreconsumo tiene un impacto considerable en el medioambiente y en nuestras economías.
¿Cuál es la situación actual?
Las marcas se han esforzado durante mucho tiempo por limitar el acceso a piezas originales (o de terceros), manuales de reparación y herramientas básicas. Por eso, es más difícil reparar tu propia tecnología, y esto aplica tanto para un móvil o un ordenador como para un tractor.
De este modo, año tras año, millones de personas se ven obligadas a reemplazar productos que podrían tener una segunda o hasta una tercera vida.
Pero hay una buena noticia. En 2024 se lograron avances importantes, sobre todo en lo que respecta a móviles y tablets. Las nuevas normas de la Unión Europea van a facilitar mucho su reparación. Durante 7 años los repuestos e información técnica estarán disponibles, y componentes clave como la batería o la pantalla serán fáciles de sustituir. Además, los fabricantes tendrán que ofrecer actualizaciones de software durante al menos 5 años.
Como decíamos, son buenas noticias, pero todavía hay mucho por hacer. Creemos que los dispositivos deberían durar al menos 10 años, con reparaciones sencillas y acceso garantizado al software. Y, por supuesto, el derecho a reparar debería aplicarse también a otros aparatos electrónicos, desde portátiles hasta electrodomésticos.